domingo, 18 de junio de 2017

Galletitas de Nueces de mi Abuela


El año pasado, como en Mayo, la casa de mi abuela se incendió. A Dios gracias, todos salieron ilesos, pero la casa se quemó entera, del piso al techo. Al día siguiente del siniestro fuimos a ver la casa, o más bien lo que quedaba de ella, y fue súper fuerte ver todo reducido a escombros.


Naturalmente que en situaciones como éstas, lo más importante es la integridad física de los seres queridos, y las cosas materiales pasan a un segundo plano. A pesar de eso - y en verdad estábamos muy agradecidos de que tanto mi abuela como mi tío no hayan sufrido ningún daño físico - observar todas las cosas, que tan solo el día anterior habían sido un hogar, derretidas, explotadas y quemadas, fue una experiencia bien horrible.


Las llamas habían sido despiadadas, y engulleron todo lo que encontraron a su paso. Muy pocas cosas sobrevivieron, como algunos platos y ollas, algunos frascos de mermelada, una Nefertiti de cerámica que mi abuela había hecho hace algunos años… y no lo creerán, pero debajo del horno, en el mueble donde mi abuela guardaba la batidora, donde todo estaba completamente chamuscado… ¡sobrevivió el libro de recetas de mi abuela!

Aún más, no solo al fuego resistió, sino también a toda el agua que usaron los bomberos para apagar el fuego. ¡Justo mi abuela lo había guardado en una bolsa plástica ese día! No sé si fue coincidencia o acaso una pista de las deidades, pero como sea, en ese momento, tan lúgubre, me dio taaaaaanta alegría saber que había sobrevivido el libro.


Tengo recuerdos de ese libro de recetas desde que tengo memoria. Es un cuaderno de contabilidad (mi abuelo era contador), en el cual mi abuela pegaba distintos recortes de revistas, o etiquetas de alimentos, que contenían recetas. También escribía las suyas, las que le compartían las amigas, e incluso algunas mías. Las recetas de los dulces con los que crecí están ahí, así es que básicamente contiene gran parte de mi herencia culinaria. Y ahí estaba el libro, cubierto de ceniza y medio achurrascado, pero vivo, contra todo pronóstico.

Precisamente de este libro es la receta que les comparto hoy, una de las más clásicas de mi abuela: galletitas de nuez. Son sencillas, deliciosas y funcionan siempre. Mi abuela hasta el día de hoy nos manda una caja entera llena de estas galletitas, y nunca fallan en llenarnos de dicha.


Son infalibles, como les señalaba, pero acá algunas aclaraciones:

  • La taza de nueces se mide con nueces picadas y no al revés (no es una taza de nueces enteras que luego se pica). 
  • Utilicen avena tradicional (no la instantánea).
  • Si quisieran, pueden agregarle una taza de pasitas de corinto.
  • Apenitas crecen en el horno, así es que pueden hornearlas bastante juntas.
  • Salen crujientes y crocantes, pero con el paso de los días se ablandan un poco. En cualquiera de esos estados son deliciosas.


Me hace muy feliz compartirles esta receta y que quede un registro virtual y perpetuo de ella. Seguiré compartiendo las recetas del libro de mi abuela, porque bueno, ésta historia de sobrevivencia, no se cuenta dos veces!

Por último, quisiera decir que mi abuela es de las mujeres más fuertes que conozco. Pocos meses antes del fuego, había fallecido mi abuelo. Y a través de estas circunstancias lamentables, mi abuela se mantuvo siempre imbatible. A mí me llenan de congoja que a las personas que quiero les sucedan cosas malas, pero mi abuela me enseña resiliencia y que cada día es avanzar.

Y me encantan sus galletas.


Galletitas de Nueces

Receta adaptada de: el recetario de mi abuela María, salvado gracias a la misericordia de los Dioses de un incendio
Rinde: alrededor de 50 galletitas (de más menos 4 cms de diámetro en la base)

2 tazas de harina
1 pizca de sal
1 cucharadita de polvos de hornear
1 pizca de bicarbonato
125 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
¾ taza de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 taza de nueces picadas
2 tazas de avena tradicional

Precalentar el horno a 180ºC (horno medio-alto)

Primero, en un bowl mediano, mezclar la harina, la sal, los polvos de hornear y el bicarbonato.

En un bowl grande, batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremoso y pálido. Agregar los huevos, uno a uno, asegurando de que esté el primero bien incorporado antes de agregar el segundo. Incorporar la vainilla. A esa mezcla se le agrega las nueces picadas y la avena. Finalmente se agregan los ingredientes secos anteriormente mezclados. Resultará una masa húmeda.

En una bandeja de horno enmantequillada o cubierta con papel mantequilla, se van poniendo porciones con una cuchara o sacabocados pequeño.

Se hornean por alrededor de 20 minutos, o hasta que estén doradas.

viernes, 9 de junio de 2017

Tarta de Manjar y Coco


Había ya, con ocasión anterior, planteado mi amor por la patria vecina al este, Argentina. Esto, sumado a mi adicción de tipo aguda por Youtube, llevo inevitablemente a que descubriese el programa “Cocineros Argentinos”, que se transmite por la TV Pública Argentina, pero cuyas recetas están disponibles en Youtube.

Cocineros Argentinos es la fuente, pues, de la inspiración de la receta del día de hoy: tarta de dulce de leche y coco, que he chilenizado a “Tarta de Manjar y Coco”. Al parecer, allá la combinación de ambos ingredientes es súper clásica, y la verdad es que me sonaba muy rica, así es que me aventuré a probarla, y feliz estoy de haberlo hecho.


Les cuento. Es una tarta rellena con una capa generosa de manjar, y esto cubierto con una capa generosa también de un relleno de coco húmedo, y arriba adornado con un poquito de chocolate, pues si no vamos a entregar a estos pecados capitales, hay que entregarse en cuerpo y alma.


Para la masa, en vez de utilizar la receta sugerida por los cocineros argentinos, utilicé mi receta de pâte sucrée, que ya había compartido anteriormente (cuando subí la receta de Tarta de Nueces, que es otrareceta sumamente recomendada). La razón es sencillamente que no creo que haya nada mejor que esta masa. Es crujiente, sabrosa, razonablemente dulce y deliciosa. Además, no pierde la forma en el horneado, y es fácil de preparar y de trabajar.


Pues bien, se cubre el molde con la masa, y luego, ésta se hornea a blanco por 15 minutos. Para eso, la cubrimos de papel mantequilla y de pesos (yo utilicé porotos, pero pueden usar arroz o cualquier otra legumbre) y luego la horneamos apenas por 10 minutos. Se le saca el papel mantequilla y los pesos, y luego vuelve al horno por otros 5 minutos, sólo para que se seque. En todo este proceso, la idea es que no tome color, sino que solo se pre-cocine, para así garantizar una base de tarta crujiente y deliciosa.


Listo, vamos al relleno. 500 gramos de manjar. Suena un exceso, lo sé. Yo también pensé que sería demasiado, pero resulta que es una cantidad adecuada para una tarta de 22-25 cms de diámetro. O sea, una cantidad generosa, sin duda, pero no resulta grotesca como podría parecer de la sola lectura de los ingredientes.

Cubrimos entonces la tarta prehorneada con manjar. Arriba de esto, el relleno de coco, el cual consiste en coco rallado (del típico que venden en el súper), azúcar, crema y huevos. Eso se vierte encima del manjar y así va al horno de nuevo, alrededor de 45 minutos o hasta que esté cuajado. Notarán que está listo porque 1) tendrá un bellísimo color dorado, y 2) porque al sacudir ligeramente el molde, el relleno de coco se sentirá estable.


La tarta se saca dorada y grandiosa del horno. Se podría servir tibia, si existiera apuro o necesidad urgente de azúcar, pero lo idóneo, sin duda, es esperar a que esté a temperatura ambiente. En ese punto, como les decía, la decoré con un poco de chocolate, que es una decoración sencilla pero eficaz. Para esto, derretimos un poco de chocolate (50 gramos, si es que no menos) y lo ponemos en una bolsa ziploc. Cortamos una puntita y dibujamos hilos a lo largo de la tarta. Listo.



El resultado es tremendamente feliz. Los sabores son simples, pero la combinación reconforta el alma. Sorprendentemente, no es una tarta empalagosa ni demasiado relajante, probablemente merced a la masa que actúa como un contrapunto a la dulzura profunda del manjar y el coco. El relleno de coco es húmedo y con la textura propia del coco rallado, lo que combina perfecto con la suavidad untuosa del manjar. 


Todo y todo, una excelente receta para endulzar este invierno frío.


Tarta de Manjar y Coco

Receta adaptada de: Cocineros Argentinos
Rinde: una tarta redonda de 22-25 cms.


  • 1 receta de pâte sucrée (a continuación)
  • 500 gramos de manjar
  • 1 receta de relleno de coco (a continuación)
  • 50 gramos de chocolate semiamargo para decorar


Precalentar el horno a 180ºC.

Estirar la masa a alrededor de 0,3 cms de grosor. Cortar un círculo del diámetro de la base del molde (el cual debe ser de entre 22 y 25 cms de diámetro). Posicionar en la base del molde. Con el resto de la masa, cortar tiras de masa de alrededor de 5 cms de ancho y cubrir con ella los lados del molde. Con los dedos, sellar las áreas en las que los distintos pedazos de masas se unen. Parchar con pedacitos de masa cualquier espacio no cubierto.

Cubrir la masa con un pedazo de papel mantequilla y rellenar con algún tipo de pesos (arroz, porotos, lentejas o pesos de cerámica). Hornear por 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, retirar los pesos y el papel mantequilla, y volver la tarta al horno por 5 minutos adicionales. La idea es que se cueza sin tomar color.

Dejar enfriar 10 minutos en una rejilla.

Rellenar la tarta con el manjar. Esparcir bien con una espátula. Verter encima el relleno de coco. Hornear por alrededor de 45 minutos o hasta que la tarta esté dorada y el relleno cuajado (para determinar eso, agitar levemente el molde y si está firme al centro, entonces está listo).

Dejar entibiar o enfriar completamente.

Derretir el chocolate y poner en una bolsa ziploc. Cortar la punta de la bolsa, y utilizar como manga para dibujar líneas de chocolate a lo largo de la tarta.

Pâte Sucrée

Receta adaptada de: BBC Food
Rinde: 300 gramos de masa (suficiente para una tarta de 22-25 cms de diámetro)

90 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
65 gramos de azúcar
3 yemas de huevo
200 gramos de harina
1 pizca de sal

Batir la mantequilla con el azúcar, hasta cremarlas. Agregar las yemas de huevo, una a una, y batir hasta que estén completamente incorporadas. Adicionar la harina y la sal, y mezclar hasta que se forme una masa. Si la masa estuviera muy seca y arenosa, agregar 1-2 cucharadas de agua fría.

Volcar la masa sobre la mesada y amasar hasta que se forme un bollo compacto y homogéneo.
Envolver en papel plástico. Refrigerar por al menos 30 minutos. Alternativamente, puede ser congelada para usar en el futuro.

Relleno de Coco

Receta adaptada de: Cocineros Argentinos
Rinde: para rellenar la tarta de 22-25 cms de diámetro

220 gramos de coco rallado (el típico del supermercado)
100 gramos de azúcar
3 huevos
150 cc de crema

Mezclar todos los ingredientes hasta que estén completamente incorporados.